Corea del Sur está a punto de dar un paso decisivo en su estrategia para consolidar su liderazgo en la industria de semiconductores y fortalecer su posición en la economía de la inteligencia artificial (IA). El mayor proyecto industrial de la nación para potenciar su capacidad en la fabricación de chips ha completado una fase clave: la adquisición de suelo para el complejo industrial Yongin Advanced System Semiconductor National Industrial Complex, una iniciativa que marca el inicio formal de la fase de ejecución del plan.
La colaboración entre Samsung Electronics y la Corporación Pública de Tierra y Vivienda de Corea (LH) culminó con éxito en la firma del acuerdo de compraventa, permitiendo avanzar rápidamente en las negociaciones con propietarios de terrenos dentro del perímetro destinado al megaproyecto. En apenas cinco días, se logró un progreso del 14,4 % en los acuerdos de compensación con propietarios de activos. Este avance es indicativo de que la planificación ya no es solo un proyecto en papel, sino una realidad en marcha que empieza a tomar forma con pasos concretos.
El complejo de Yongin, localizado en la provincia de Gyeonggi, está diseñado para convertirse en un núcleo central del “mega-clúster” de semiconductores surcoreano. Con una superficie aproximada de 7.773.656 m², el plan contempla la construcción de seis instalaciones de fabricación de semiconductores lógicos o de sistemas (system semiconductors), junto a edificios de soporte y un ecosistema industrial que atraerá a decenas de empresas dedicadas a materiales, componentes, equipamiento y diseño, además de centros de investigación.
La inversión prevista para este enclave supera los 360 billones de wones, y se espera que, en el contexto del proyecto más amplio del “Semiconductor Mega Cluster”, la cifra total alcance los 622 billones de wones. La ambición es clara: no solo aumentar la capacidad instalada, sino también generar resiliencia y velocidad en la producción para responder a la demanda creciente de chips, especialmente en el ámbito de la IA.
En la carrera por la supremacía tecnológica en IA, contar con fábricas de alta capacidad, suministro eficiente y logística integral cerca de los centros de producción resulta fundamental. Por ello, Corea del Sur apuesta fuerte a este megaproyecto que busca acelerar tanto en la obtención de permisos y compensaciones, como en la construcción efectiva de las instalaciones. La hoja de ruta indica que las obras podrían comenzar en 2026, con la primera operación prevista hacia 2030, en un escenario diseñado para evitar retrasos que puedan dejar al país fuera del ciclo de demanda en auge.
Sin embargo, el avance del proyecto no está exento de desafíos. La disponibilidad de energía, el suministro de agua ultrapura y la infraestructura de red son temas críticos en un país donde la escala es enorme y las necesidades energéticas, muy elevadas. La controversia en torno al impacto energético del complejo refleja las preocupaciones sobre la sostenibilidad y la capacidad de Corea de suministrar recursos estables en la magnitud requerida, especialmente teniendo en cuenta que el consumo eléctrico de las fábricas podría equivaler al de varias centrales nucleares.
Asimismo, la ubicación en Yongin se justifica en la proximidad a las instalaciones existentes de Samsung y a proveedores, lo que reduce tiempos de desplazamiento y facilita la cadena de suministro, factor fundamental en fábricas de semiconductores de alta complejidad. La decisión estratégica de escoger este lugar está también relacionada con la política de reducir riesgos en la cadena global de suministro, un aspecto clave en un mercado donde la competencia y las restricciones están en aumento.
Este megaproyecto no solo tiene peso en la economía surcoreana, sino que también envía un mensaje a nivel global: la reindustrialización y la inversión en capacidad productiva son pasos esenciales para la soberanía industrial y la competitividad en un escenario internacional cada vez más tenso. Con iniciativas similares en EE. UU., Europa, Japón e India, Yongin se inserta en una estrategia global por mantener el liderazgo en chips y asegurar la continuidad en la fabricación en un entorno cada vez más dominado por la demanda de IA.
En definitiva, Corea del Sur reafirma su compromiso con mantenerse a la vanguardia tecnológica y económica, apostando por la innovación y la producción local de semiconductores avanzados. El éxito de este megaproyecto será un referente no solo para la región, sino para el equilibrio estratégico global en la competencia por la tecnología del futuro.
