Datacenter in container verwarmt stad in Finlande

En el oeste de Finlandia, las empresas energéticas Vatajankoski y E-Heat han dado un paso innovador hacia la integración de la tecnología y la sostenibilidad. Han puesto en marcha un centro de datos modular de 1 MW conectado directamente a la red de calefacción urbana en Honkajoki, en la región de Satakunta, dentro del área ecoindustrial de Kirkkokallio. Lo que en realidad están haciendo es aprovechar el calor residual generado por los servidores para contribuir al suministro térmico de la localidad, en lugar de dispersarlo, como ocurre tradicionalmente.

El concepto es sencillo en su esencia pero potente en su impacto: la computación genera calor, y ese calor puede convertirse en una fuente de energía útil. En esta iniciativa, el calor residual del centro de datos se captura y se utiliza para calentar agua hasta aproximadamente 80 °C, que luego se inyecta en la red de district heating de Vatajankoski. Este enfoque permite reducir en gran medida la dependencia de calderas tradicionales, que funcionan con combustibles fósiles, ya que la mayor parte del calor proviene ahora de un proceso digital.

El proyecto se apoya en el uso de data centers “containerizados”, una tendencia que se ha popularizado en los últimos años por su eficiencia operativa y rápida escalabilidad. Estos módulos permiten una implementación rápida, fácil ampliación y un control estandarizado, optimizando tanto el espacio como los recursos. La instalación en Honkajoki, de 1 MW, representa un paso importante, ya que la antigua caldera de Puistotie ha sido desactivada total y queda como respaldo.

Desde el punto de vista operativo, esta solución exige una disciplina en gestión térmica y en la operación de los sistemas. La estabilidad del flujo, el control de temperaturas y presiones, y una monitorización precisa no solo en aspectos IT, sino también en variables térmicas, se vuelven fundamentales. La integración de telemetría OT y métricas térmicas asegura que el proceso sea eficiente y seguro, permitiendo modos de operación degradados si fuera necesario, sin comprometer la disponibilidad del centro de datos.

No se trata de una iniciativa aislada. Vatajankoski ya había escalado este concepto con un centro de datos de 2 MW en Kankaanpää en 2024, que aporta cerca del 20 % de la calefacción urbana. Además, en Merikarvia se desplegó un módulo de 1,5 MW, y en Ivalo, en Laponia, se prepara un módulo de 1,8 MW para aliviar la demanda de calefacción en esa región remota, con puesta en marcha prevista para primavera.

El interés económico y municipal impulsa estos desarrollos. La inversión en E-Heat ha sido significativa: Toivo, una inmobiliaria finlandesa, invirtió 2 millones de euros en la compañía en 2022, y posteriormente vendió su participación por aproximadamente 1,9 millones. Además, continúa negociando nuevas alianzas y proyectos, que sumarían unos 20 MW en desarrollo, en diferentes regiones del país.

Este enfoque tiene potencial para expandirse por toda Europa, especialmente en países con redes de calefacción urbana previamente establecidas y una fuerte voluntad de reducir emisiones. La recuperación del calor residual de los centros de datos no solo reduce costos y emisiones, sino que también aporta una narrativa política y social que favorece el crecimiento de la infraestructura digital, en equilibrio con la sostenibilidad y las políticas locales.

En conclusión, transformar la infraestructura digital en parte activa del sistema energético urbano representa un paso hacia la ciudades inteligentes y sostenibles, donde la innovación tecnológica y la gestión eficiente del calor generan beneficios mutuos para el medio ambiente, la economía y la calidad de vida de sus habitantes.

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