Samsung bereidt zich voor op een historisch kwartaal dankzij DRAM: het knelpunt van het AI-tijdperk is al zichtbaar in de prijs

Samsung Electronics se dirige hacia uno de los mejores trimestres de su historia reciente, impulsada por la fuerte demanda en el negocio de memoria, particularmente en un contexto de auge en centros de datos e Inteligencia Artificial (IA). Según los resultados preliminares del cuarto trimestre de 2025, la compañía estima unas ventas consolidadas en torno a 93 billones de wones (con una horquilla de entre 92 y 94 billones) y un beneficio operativo cercano a los 20 billones de wones (entre 19,9 y 20,1 billones). Estas cifras representan un incremento significativo que resalta una realidad que preocupa a todo el sector: la memoria DRAM se ha convertido en un componente estratégico, tensionando toda la cadena de suministro y estableciendo un nuevo estándar en su importancia.

La dinámica del mercado es clara: cuando el precio de la memoria aumenta, los efectos se reflejan de manera directa en todos los ámbitos tecnológicos. En el segmento de PC y móviles, esto afecta los márgenes de beneficio; en los centros de datos, obliga a reajustar presupuestos en tiempo real; y en el campo de la IA, donde la búsqueda de rendimiento y capacidad no conoce límites, las empresas están dispuestas a pagar un “peaje” que antes no consideraban, priorizando la velocidad de despliegue frente a los costes.

La memoria RAM, que durante años fue vista como un coste añadido en la factura de la fabricación (BOM), ha pasado a convertirse en un elemento crítico por dos motivos principales: la demanda y las prioridades de producción. La expansión de la infraestructura para IA —incluyendo entrenamiento, inferencia y análisis en tiempo real— ha disparado la necesidad de memoria en cantidad y calidad. No solo por el volumen total, sino también por tipos especializados, como la memoria High Bandwidth Memory (HBM), empleada en aceleradores y GPUs para IA, donde la capacidad y el ancho de banda son determinantes para un rendimiento óptimo.

Desde la oferta, las principales compañías del sector ajustan su mix de productos para maximizar la rentabilidad, privilegiando segmentos de alto valor como IA y centros de datos. Aunque no abandonan por completo los mercados tradicionales de PC y móvil, reordenan sus prioridades en un momento en el que ampliar capacidades industriales no es una tarea inmediata.

El aumento en los precios de la DRAM ha sido notable y, en algunos casos, múltiple en comparación con los niveles del año anterior. Estudios y seguimiento del mercado indican que en el primer trimestre de 2026, los precios contractuales de la DRAM convencional podrían incrementarse entre un 55% y un 60% respecto al trimestre anterior, proyectando una tendencia alcista que podría mantenerse. Este incremento no solo afecta los costes directos, sino que también tiene un efecto dominó en la estrategia de precios finales: si los fabricantes pagan más por memoria, este coste se traslada a productos de consumo y servicios corporativos, afectando márgenes y competitividad.

Frente a este escenario, Samsung ha anticipado un trimestre con beneficios operativos cercano a 20 billones de wones, reforzando la percepción de que el negocio de memoria vuelve a ser el motor de la rentabilidad en el sector tecnológico, al menos en los momentos en que la demanda se mantiene alta. Sin embargo, este impulso plantea también desafíos: para los fabricantes de dispositivos, el encarecimiento de la memoria podría limitar el valor añadido en gamas medias y en productos “IA-ready”. Para los centros de datos tradicionales, la subida de precios añade presión a inversiones ya de por sí tensas, debido a energía, refrigeración, GPUs y redes. Y para los operadores de IA, la memoria se ha consolidado como un coste estructural, donde la rentabilidad del negocio determinará si se continúa invirtiendo o se frena el despliegue.

La realidad es que, en 2026, la disponibilidad y coste de la memoria dejan de ser un simple factor de soporte para convertirse en una pieza clave del rendimiento y el coste total de los sistemas de IA. Sin suficiente capacidad y ancho de banda, los sistemas no escalan como se prometen, y la memoria deja de ser un commodity para convertirse en una ventaja competitiva. Si las tendencias de aumento en los precios contractuales se mantienen, 2026 podría marcar una etapa en la que la era de la IA no solo se mide en chips de procesamiento, sino también en la cantidad de gigabytes disponibles.

En resumen, la tensión en los precios de la memoria DRAM y HBM continuará siendo un elemento central en la evolución tecnológica y económica del sector, afectando desde consumidores hasta gigantes de la nube y desarrolladores de inteligencia artificial. La estrategia de las principales compañías y la capacidad de la industria para adaptarse a estos cambios determinarán en gran medida el ritmo de innovación y la estructura de costes en los próximos años.

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