Europa versnelt de datacentershype: december 2025 laat een kaart van megaprojecten achter

Europa conclude 2025 con una percepción cada vez más clara: la demanda de computación, impulsada por la nube y especialmente por la Inteligencia Artificial, ya no se mide únicamente en racks, sino en megavatios, permisos y acceso a la red eléctrica. Los anuncios y proyectos que protagonizaron diciembre consolidan una tendencia que recorre todo el continente: la proliferación de grandes campus, las alianzas internacionales que se vuelven norma y las decisiones regulatorias sobre energía que comienzan a marcar el ritmo del resto.

Uno de los movimientos más emblemáticos llegó desde Irlanda. Tras una década convertida en un polo europeo de infraestructura digital, en los últimos años el país ha endurecido de facto las nuevas conexiones para centros de datos en el área de Dublín, debido a la presión sobre la red eléctrica. La reapertura de esa restricción —interpretada por el sector como una mayor claridad regulatoria— ha permitido reactivar un mercado que llevaba meses con el freno puesto. Paralelamente, Amazon Web Services (AWS) obtuvo autorización para construir tres nuevos centros de datos en Dublín, con una carga total de 73 MW. Esta cifra refleja tanto el tamaño de la apuesta como el motivo de las tensiones: cada proyecto compite por recursos cada vez más estratégicos.

El Reino Unido también fue noticia, aunque desde una perspectiva más financiera e industrial. Goodman Group y la Junta de Inversiones del Plan de Pensiones de Canadá (CPPIB) acordaron constituir una alianza europea de centros de datos valorada en 7.899 millones de euros. La joint venture contempla desarrollar cuatro proyectos en mercados clave como Frankfurt, Ámsterdam y París, reforzando una tendencia recurrente en el sector: en un escenario de costes crecientes y requisitos más exigentes, la capacidad de inversión y ejecución a gran escala resulta tan importante como la ubicación o la conectividad.

En Inglaterra, la expansión se traduce en urbanismo y planificación. El Consejo del Condado de Northumberland aprobó por unanimidad la primera fase de un nuevo campus de QTS Data Centers, concebido como una parcela con 10 salas de datos. Estos desarrollos en áreas fuera de los centros tradicionales muestran otra tendencia clara: la búsqueda de ubicaciones con mejores condiciones energéticas, mayor potencial de crecimiento y menos fricciones urbanísticas, sin renunciar a conexiones de red competitivas.

La geografía del norte de Europa continúa sumando anuncios. En Noruega, Magnora ASA anunció un nuevo centro en Kristiansund con 100 MW, en línea con el atractivo de los países nórdicos por su disponibilidad energética y su reputación en sostenibilidad. En los Países Bajos, Pure Data Centres Group firmó lo que describieron como el mayor contrato de arrendamiento independiente de un campus hiperescala en Europa: un recinto de 78 MW en Westpoort, Ámsterdam, con una inversión superior a 1.000 millones de euros. En esencia, la operación ejemplifica el momento actual: mientras se construye, también se “pre-vende” capacidad a escala masiva, con el mercado asegurando potencia y espacios antes de que la traba en permisos y suministros se vuelva mayor.

En el corazón económico del continente, Frankfurt vuelve a emerger como una plaza clave. Digital Realty anunció su nuevo centro FRA20, con aproximadamente 16 MW de capacidad IT en más de 8.100 m², con una construcción planificada en dos fases. La tendencia de que Frankfurt siga atrayendo proyectos no resulta casual: concentra interconexión, empresas, tráfico y un ecosistema que permite desplegar rápidamente a operadores y clientes, especialmente cuando la rapidez en llegar al mercado resulta determinante.

Pero si hubo un país que sintetizó la magnitud de esta ola, fue España. NOSTRUM Data Centers eligió a AECOM para supervisar el diseño y construcción de Nostrum Evergreen, un proyecto de más de 1.900 millones de euros con una potencia prevista de hasta 500 MW. La escala sitúa esta iniciativa en la misma liga que los grandes campus europeos orientados a cargas de trabajo intensivas, especialmente aquellas relacionadas con la Inteligencia Artificial.

La Comunidad de Madrid también mostró movimiento: Quetta Data Centers, plataforma creada por Azora en colaboración con Core Tech Capital, inició las obras de su centro de datos en Tres Cantos, con una potencia de 20 MW. En Valencia, InfraRed Capital Partners adquirió una participación mayoritaria en NXN Datacenters; junto a la inversora minoritaria Adequita Capital, respaldará el desarrollo del primer centro de NxN, con 5 MW, reflejando cómo el capital busca plataformas locales con potencial de escalabilidad.

A esta lista se suma un movimiento corporativo relevante: Templus alcanzó un acuerdo para adquirir nueve centros de datos de AtlasEdge ubicados en Madrid, Barcelona, Milán, Zúrich, París, Ámsterdam, Londres, Leeds y Copenhague. La operación, aún en trámite, revela una estrategia clara: crecer mediante adquisiciones para ganar presencia paneuropea en mercados donde levantar un nuevo centro puede tardar años.

El “factor energía” reapareció en otros anuncios en España, los cuales, aunque con diferentes fases y calendarios, evidencian una ambición país. MERLIN Properties mantiene su plan de invertir 2.000 millones de euros en dos grandes centros en Navalmoral de la Mata, con 100 MW cada uno. Forestalia, por su parte, anunció que cuenta con la aprobación del Gobierno de Aragón para desarrollar tres campus en Botorrita, Alfamén y Magallón, con una inversión superior a los 12.000 millones de euros. En Huelva, TSK Electrónica y Electricidad, una empresa asturiana, fue seleccionada por GO ENERGY GROUP para desarrollar TRON, un campus de datos de inteligencia artificial con infraestructura hyperscale y capacidad de hasta 200 MW.

Sumando únicamente los proyectos comunicados públicamente en diciembre —sin incluir futuras ampliaciones ni desarrollos sin MW detallado— se supera holgadamente los 1.000 MW. En términos de inversión, solo esas cifras alcanzan y superan los 24.000 millones de euros. Estos datos ilustran por qué el debate ya no se centra solo en “dónde construir”, sino en “cómo alimentar” esta nueva infraestructura digital: la disponibilidad eléctrica, la agilidad administrativa y la aceptación social se tornan variables tan críticas como la fibra óptica o la latencia.

Preguntas frecuentes

¿Qué implica que un centro de datos tenga 500 MW de capacidad prevista?
Significa un proyecto diseñado para escalar a niveles masivos de potencia eléctrica destinada a TI e infraestructura crítica, con capacidad para soportar cargas de trabajo intensas en la nube y en IA, usualmente en fases escalonadas.

¿Por qué Dublín había limitado de facto nuevas conexiones de centros de datos?
Por la presión sobre la red eléctrica en su área metropolitana y la necesidad de gestionar el consumo de grandes usuarios energéticos; los cambios regulatorios buscan ofrecer certidumbre sobre cuándo y cómo se permiten nuevas conexiones.

¿Cuál es la diferencia entre un campus hiperescala y un centro de datos “tradicional”?
Un campus hiperescala se diseña para clientes de gran tamaño (como plataformas cloud o hiperescalares) y para crecer por módulos, con potencias muy elevadas y despliegues industriales. En cambio, un centro “tradicional” puede ser más pequeño, orientado a colocation o a cargas de trabajo empresariales.

¿Por qué España aparece cada vez más en el mapa europeo de centros de datos?
Por la suma de nuevas inversiones, disponibilidad de terrenos en ciertas zonas, proyectos ligados a energías renovables y el interés por ampliar capacidad cerca de grandes nodos de conectividad, además del impulso de la demanda vinculada a la Inteligencia Artificial.

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