IQM bereidt zich voor op de sprong naar de beurs: het Europese quantumbedrijf zoekt groei met een beursgang via SPAC op Nasdaq

La computación cuántica lleva años prometiendo un cambio de paradigma, pero su industrialización real siempre ha enfrentado dos principales obstáculos: el coste de fabricar sistemas complejos y la necesidad de capital paciente para transformar prototipos en productos comerciales. En este contexto, IQM Quantum Computers, la compañía finlandesa fundada en 2018, ha anunciado un paso que podría marcar un antes y un después en el sector europeo: salir a bolsa en Estados Unidos mediante una fusión con una SPAC, Real Asset Acquisition Corp. (RAAQ), ya cotizada en Nasdaq.

La operación sitúa a IQM con una valoración “pre-money” de 1.800 millones de dólares y aspira a convertirla en la primera empresa cuántica europea que cotiza en mercados públicos. No es un movimiento menor: el mercado ya ha visto cómo varias firmas cuánticas estadounidenses optaron por la vía SPAC para acceder rápidamente a capital, con resultados diversos en bolsa, pero con una ventaja clara: financiación y mayor visibilidad para impulsar la fase siguiente.

Una SPAC para acelerar el calendario

La estrategia es bien conocida en Wall Street: una SPAC (Sociedad de Adquisición con Propósito Específico) se crea para captar fondos inicialmente y, posteriormente, fusionarse con una empresa objetivo, permitiendo que esta cotice más rápidamente que mediante una oferta pública tradicional. Para una industria como la cuántica —donde los ciclos de desarrollo son largos y los inversores demandan una narrativa clara junto con resultados tangibles—, esta vía se ha convertido en un atajo frecuente aunque con cierto escrutinio.

En el caso de IQM, la compañía estima que, tras la fusión, dispondrá de más de 450 millones de dólares en efectivo. La estructura comunicada combina unos 175 millones de dólares del trust de la SPAC, 134 millones mediante una financiación PIPE (inversión privada en capital público), y alrededor de 24 millones en warrants ejercidos en efectivo antes del cierre. Además, cuenta con fondos propios en balance. Esto proporciona un robusto colchón para sostener actividades de I+D, contratación y expansión comercial, sin depender únicamente del capital de riesgo.

“No es un Proyecto Científico”: IQM reivindica clientes y sistemas reales

El anuncio viene acompañado de un mensaje cuidadosamente calculado: IQM insiste en que la computación cuántica ya no es solo un experimento de laboratorio, sino una industria con clientes que ya adquieren, operan y desarrollan sistemas cuánticos. Su CEO y cofundador, Jan Goetz, lo resume contundentemente: “no en el futuro, sino ahora”.

La compañía afirma haber vendido 21 sistemas a 13 clientes y haber fabricado aproximadamente 30 sistemas en total. Estas cifras buscan distinguir su narrativa frente a competidores que se centran más en acceso vía la nube o en demostraciones en laboratorio. También destaca su enfoque “full-stack” y en despliegues on-premises, un aspecto importante en el debate actual: muchas instituciones no desean solo “minutos de cuántica” como servicio, sino control completo del sistema, integración con HPC y soberanía tecnológica.

IQM además opera centros de datos cuánticos en Finlandia y en Múnich (Alemania), para ofrecer acceso remoto a sus tecnologías, y ha entregado sistemas a centros de supercomputación, instituciones en países como Corea, Polonia, Italia y Taiwán. La tesis clara: si la cuántica va a ser empresarial, primero debe consolidarse en entornos donde ya existe cultura de alto rendimiento y presupuestos de infraestructura.

El ejemplo de las cuánticas que ya cotizan en mercados públicos

La salida a bolsa de IQM se suma a una larga lista de empresas del sector que han llegado a los mercados públicos via SPAC: D-Wave, Rigetti, IonQ, Infleqtion, y otras que han explorado este camino. El patrón se repite: la computación cuántica necesita capital y también demostrar tracción comercial.

Sin embargo, el mercado ha aprendido a ser exigente. Las empresas cuánticas que cotizan en bolsa han visto fases de gran volatilidad y expectativas que muchas veces superan la realidad. Para IQM, esta operación constituye tanto una oportunidad como un examen público: los inversores exigirán claridad sobre su hoja de ruta, márgenes, capacidad productiva, contratos recurrentes y, sobre todo, la senda hacia sistemas más robustos y escalables.

Europa aspira a jugar un papel en la soberanía tecnológica

Más allá de IQM, este movimiento tiene también una lectura geopolítica y estratégica. Europa lleva tiempo buscando “campeones” tecnológicos en semiconductores, computación en la nube, ciberseguridad y cuántica. Que una empresa cuántica europea cotice en Estados Unidos pone sobre la mesa la cuestión delicada de dónde se financiará la escala de tecnologías críticas. También abre el diálogo sobre futuras cotizaciones en Europa: el propio anuncio indica que IQM podría explorar opciones adicionales en su mercado local a medio plazo.

En el corto plazo, el objetivo práctico es convertir esta fortaleza financiera en ventaja competitiva, acelerando despliegues, reforzando productos y consolidando alianzas con instituciones y empresas. A medio plazo, surge una cuestión más incómoda: ¿puede la tecnología cuántica dejar su fase de “promesa” y convertirse realmente en una infraestructura estable y escalable?

IQM confía en que sí, y que el camino pasa por hacer lo más difícil: construir sistemas que no solo funcionen, sino que se puedan instalar, mantener, integrar y crear valor en entornos reales. Salir a bolsa no resuelve ese reto, pero le aporta combustible.


Preguntas frecuentes

¿Qué implica que IQM salga a bolsa mediante una SPAC en Nasdaq?
Significa que IQM no realizará una oferta pública tradicional, sino que se fusionará con una sociedad ya cotizada (RAAQ) creada para este fin. Tras la operación, IQM será una empresa pública en Estados Unidos.

¿Qué significa una valoración “pre-money” de 1.800 millones de dólares en una operación SPAC?
Es la valoración de la empresa antes de añadir los fondos nuevos provenientes de la fusión. La valoración “post-money” dependerá de la estructura final, la caja y otros ajustes tras el acuerdo.

¿Por qué IQM destaca que sus sistemas son “on-premises” en computación cuántica?
Porque muchas organizaciones, en investigación avanzada y HPC, prefieren operar el hardware en sus propias instalaciones, por motivos de integración, rendimiento, seguridad, soberanía de datos o requisitos regulatorios.

¿Qué riesgos enfrentan inversores y la empresa en una salida a bolsa vía SPAC para un sector como la computación cuántica?
El principal riesgo es la alta volatilidad y la presión para cumplir hitos públicos en un sector con plazos largos y tecnológicos difícilmente predecibles. El mercado exige transparencia, crecimiento en ventas y una hoja de ruta creíble hacia sistemas más avanzados.

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