Visa busca que la tarjeta que los usuarios llevan en su cartera tenga un propósito más allá de realizar pagos. La compañía ha presentado, en colaboración con Keyno y Fidelity Bank (Bahamas) Limited, el primer despliegue de sus tecnologías Tap to Confirm y Tap to Activate para bancos emisores, funciones que permiten verificar la identidad o activar una nueva tarjeta con solo tocar el teléfono móvil, dentro de la aplicación bancaria.
Esta innovación llega en un momento en el que la verificación de identidad en la banca digital se ha convertido en uno de sus aspectos más críticos. Los métodos tradicionales como códigos SMS, llamadas a centros de atención, contraseñas de un solo uso y procesos de recuperación todavía son comunes, pero también generan retrasos, costos operativos y riesgos de fraude. Visa propone una alternativa: aprovechar el chip EMV de la tarjeta física como una credencial confiable para confirmar que el cliente posee realmente la tarjeta.
De pagar con un toque a identificarse con un solo toque
Tap to Confirm permite al titular verificar la posesión de su tarjeta para operaciones que implican mayor riesgo, como transferencias de grandes cantidades, cambios en la contraseña, actualizaciones en la dirección postal o ajuste de límites en la cuenta. En lugar de introducir un código enviado por SMS o realizar una llamada al banco, el usuario acerca la tarjeta Visa al móvil y la aplicación del emisor valida automáticamente la autenticación.
Por su parte, Tap to Activate aplica la misma lógica para activar una nueva tarjeta. El cliente puede activarla dentro de la aplicación bancaria tocando el teléfono con la tarjeta, sin necesidad de códigos impresos, llamadas o esperas. El gesto resulta familiar, ya que asemeja la experiencia al pago sin contacto. Para el banco, la operación se basa en criptografía EMV y en la infraestructura de Visa.
Estas tecnologías utilizan Visa Chip Authenticate y la API Visa Transaction Exchange (VTEX) para autenticar datos de la tarjeta en tiempo real a través de VisaNet. La red procesa más de 150.000 millones de transacciones al año, lo que indica la escala sobre la que se aspira a construir esta capa adicional de verificación.
Un aspecto clave es que la tarjeta física pasa a convertirse en un factor de identificación, además de ser un instrumento de pago. En la práctica, los bancos podrán solicitar a los usuarios que demuestren que poseen la tarjeta legítima en momentos cruciales de la relación digital. Esto puede disminuir la dependencia de los códigos SMS, método que durante años ha sido cómodo pero también susceptible a fraudes como el SIM swapping, interceptación de mensajes o ingeniería social.
Menos fricción para el cliente, menos costos para el banco
Visa y Keyno presentan estas tecnologías como una mejora tanto en seguridad como en experiencia de usuario. La promesa es reducir pasos, evitar esperas en centros de llamadas y trasladar más procesos a la aplicación bancaria. Para los emisores, esto puede traducirse en menos llamadas de activación, menos incidencias relacionadas con la verificación y una forma más robusta de validar acciones sensibles de alto riesgo.
La primera implementación comercial se realiza con Fidelity Bank (Bahamas) Limited, mediante la app móvil FIDSECURE, apoyada en la tecnología de Keyno y la infraestructura de autenticación de Visa. Tras este piloto, Visa tiene previsto ampliar la funcionalidad Tap to Confirm como solución de seguridad y autenticación durante 2026.
Keyno no ingresa a este proyecto como un socio desconocido en seguridad de tarjetas. La fintech trabaja en soluciones como CVV dinámico, visualización digital de la tarjeta, autenticación biométrica en 3DS, Click to Pay y servicios Tap-to-X para bancos, cooperativas de crédito y fintechs. Su papel en este despliegue es integrar la experiencia en el entorno del emisor y convertir el toque de la tarjeta en una acción útil y práctica para el cliente.
Para los bancos, el atractivo es doble. Por un lado, aumenta la seguridad al reducir la dependencia de información que puede ser robada o falsificada. Por otro, disminuye la fricción en momentos críticos: activar una tarjeta nueva, recuperar acceso, confirmar cambios importantes o autorizar operaciones de alto valor. Cada minuto de espera en un centro de atención telefónica o cada código que no llega a tiempo incrementa el riesgo de abandono, frustración o incidentes.
Esta tendencia también se enmarca en una lógica más amplia en pagos: aprovechar las credenciales ya ampliamente distribuidas en lugar de obligar al usuario a aprender nuevos sistemas. La tarjeta contactless es un objeto familiar, seguro y utilizado en la vida cotidiana. Convertirla en una llave de identidad dentro de la app bancaria puede resultar más intuitivo que exigir al cliente comprender otros métodos de autenticación.
Seguridad EMV frente a las limitaciones del SMS
El principal argumento técnico de Visa radica en la validación mediante criptogramas EMV. A diferencia de un código estático o de un OTP enviado por SMS, el chip de la tarjeta genera datos criptográficos que pueden ser validados contra la infraestructura del emisor y de Visa. Esto dificulta que un atacante pueda replicar la operación sin tener la tarjeta física en mano.
No significa que todos los riesgos desaparezcan. Un móvil comprometido, una app bancaria falsa, ataques de ingeniería social o robos físicos de tarjeta y teléfono siguen siendo escenarios que los bancos deben tener en cuenta. Ningún método de autenticación es invulnerable. Sin embargo, usar la tarjeta como factor físico añade una barrera adicional frente a fraudes que explotan credenciales filtradas o mensajes interceptados.
La adopción también dependerá de la compatibilidad de dispositivos móviles, tarjetas, emisores y aplicaciones. Para que el gesto sea realmente sencillo, el usuario no debe enfrentarse a configuraciones complejas ni instrucciones confusas. Si el proceso se asemeja al pago contactless y funciona en segundos, podría tener buena aceptación. Si presenta fallos frecuentes o exige condiciones excesivas, perderá parte de su ventaja.
Además, será importante cómo los bancos integran esta tecnología en sus flujos de riesgo. No todas las operaciones requieren el mismo nivel de autenticación. Usar Tap to Confirm para cada acción menor podría ser excesivo; en cambio, aplicarlo a cambios sensibles o transferencias de gran valor resulta más apropiado. La clave está en equilibrar seguridad y comodidad.
Visa lleva años ampliando el papel de la tarjeta más allá del plástico tradicional. La tokenización, pagos móviles, credenciales digitales, Click to Pay y la autenticación reforzada conforman esa evolución. Tap to Confirm y Tap to Activate añaden una capa interesante porque recuperan la utilidad del objeto físico en un mundo cada vez más digital. La tarjeta no desaparece: cambia su función.
Este movimiento también refleja una realidad incómoda para la banca digital: la identificación sigue siendo el punto débil de muchas experiencias financieras. Abrir una cuenta, activar una tarjeta, recuperar acceso o confirmar una operación siguen siendo momentos donde concurren aspectos de seguridad, fraude y experiencia del usuario. Si un simple toque con la tarjeta puede reducir llamadas, códigos y dudas, la propuesta tiene potencial de éxito.
La expansión global prevista para 2026 permitirá comprobar si el modelo funciona fuera del piloto inicial. La tecnología tiene sentido, pero su éxito dependerá de la adopción por parte de los emisores, la claridad para el usuario y la capacidad de reducir de forma tangible el fraude y los costos operativos. En pagos, las mejores innovaciones son aquellas que el cliente comprende sin necesidad de explicaciones. Acercar la tarjeta al móvil para confirmar quién eres podría cumplir con esa premisa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Tap to Confirm de Visa?
Permite verificar que el usuario posee una tarjeta Visa acercándola al móvil dentro de la app del banco. Está diseñado para confirmar acciones sensibles, como transferencias de alto valor o cambios importantes en la cuenta.
¿Qué es Tap to Activate?
Facilita la activación de una nueva tarjeta Visa tocando la tarjeta con el móvil desde la app del banco, sin necesidad de llamadas o códigos de activación.
¿Por qué es más seguro que un SMS?
Porque utiliza el chip EMV de la tarjeta y criptografía asociada, en lugar de depender de un código enviado por mensaje, reduciendo riesgos como interceptación o fraude por duplicación de SIM.
¿Está ya disponible para todos los bancos?
No todavía. La primera implementación comercial se realizó con Fidelity Bank (Bahamas) Limited y Keyno. Visa tiene previsto ampliar su disponibilidad durante 2026.
vía: investor.visa
