Spanje investeert 24,5 miljoen in Attypics voor de productie van fotonische chips

España busca fortalecer su posición en una de las ramas menos visibles, pero con gran potencial estratégico, del sector de los semiconductores: la fotónica integrada. El Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Transformación Digital y la Función Pública participar, a través de la Sociedad Española de Transformación Tecnológica (SETT), en Attypics Photonics, una nueva empresa basada en Valencia especializada en chips fotónicos. La inversión pública ascenderá a 24,5 millones de euros y forma parte del marco del PERTE Chip.

Esta iniciativa no es un apoyo aislado. Se estructura como una coinversión público-privada entre la SETT y la sociedad valenciana Baladre Capital. En una primera fase, ambas entidades aportarán conjuntamente 50 millones de euros a Attypics Photonics, con una participación del 49 % para la SETT y del 51 % para Baladre Capital. Además, el proyecto contempla una segunda fase con una inversión adicional de 200 millones de euros, sujeta al cumplimiento de los objetivos previstos.

El anuncio llega en un contexto en el que Europa intenta reducir su brecha industrial en semiconductores. Durante años, el debate se ha centrado en procesadores, fábricas avanzadas y dependencia de Asia o Estados Unidos. La fotónica integrada añade una dimensión adicional: chips que utilizan luz para transmitir, procesar o sensar información, ofreciendo ventajas en velocidad, eficiencia energética y capacidad de integración en aplicaciones muy diversas.

De la investigación universitaria a la producción industrial

Attypics Photonics se fundó en abril de 2026 partir de la Infraestructura Científica y Tecnológica Singular MICRONANOFABS-NTC de la Universitat Politècnica de València (UPV), un entorno con más de 15 años de experiencia en fabricación y servicios tecnológicos vinculados a chips fotónicos. La meta de la nueva empresa es convertirse en un actor privado «Lab-to-Fab», es decir, capaz de transferir conocimientos científicos y prototipos desde el laboratorio hasta una capacidad industrial de producción.

Este aspecto es clave. Aunque España cuenta con investigación de alto nivel en fotónica, universidades activas y centros especializados, el salto desde la investigación hasta la producción industrial es el más complicado. Aquí emergen las necesidades de inversión en salas limpias, equipamiento, personal especializado, procesos repetibles, clientes industriales y certificaciones. Attypics aspira a ocupar ese espacio intermedio entre I+D avanzada y producción escalable.

La empresa ofrecerá servicios de investigación, desarrollo, prototipado, integración y fabricación de circuitos integrados fotónicos. Sus aplicaciones potenciales abarcan sectores como salud, telecomunicaciones, computación cuántica, energía, defensa, aeroespacial, sensores, comunicaciones ópticas y nuevos sistemas de computación. Aunque no todos estos mercados madurarán al mismo ritmo, comparten una demanda común: componentes capaces de mover o procesar información con mayor eficiencia.

Clave del proyectoDato anunciado
Inversión pública de la SETT24,5 millones de euros
Coinversión inicial total50 millones de euros
Participación SETT49 %
Participación Baladre Capital51 %
Segunda fase prevista200 millones de euros adicionales
Salas limpias en primera fase1.240 m²
Salas limpias previstas en fase definitiva7.502 m²
Empleo directo en primera fase100 puestos cualificados
Empleo tras segunda faseMás de 300 puestos
Ubicación definitivaPaterna, Valencia

Por qué son importantes los chips fotónicos

La fotónica integrada complementa a la electrónica tradicional en áreas donde el movimiento de datos, la eficiencia energética o el sensado de alta precisión son críticos. En centros de datos, telecomunicaciones y sistemas de inteligencia artificial, la transferencia de información se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella. En sensores médicos, defensa, aeroespacial y computación cuántica, la capacidad de manipular la luz en circuitos miniaturizados abre oportunidades que la electrónica convencional no puede resolver fácilmente.

La ventaja de un chip fotónico radica en integrar funciones ópticas en una plataforma que puede fabricarse a escala. En lugar de depender de componentes ópticos grandes, costosos o difíciles de ensamblar, la fotónica integrada busca reducir esas funciones a circuitos compactos mediante procesos más cercanos a la industria de semiconductores, posibilitando un escalado industrial.

Attypics está orientada a trabajar con obleas de 200 y 300 mm, formatos esenciales para alcanzar capacidades industriales más competitivas. Expandir a diámetros mayores no solo implica aumentar el tamaño, sino también adaptar procesos, equipos, control de calidad y repetibilidad. Europa debate sobre la disponibilidad de líneas de fabricación fotónica de alta capacidad, considerado un aspecto estratégico en el sector.

SectorPosible uso de fotónica integrada
TelecomunicacionesComunicaciones ópticas de alta velocidad
Centros de datosInterconexión más eficiente entre sistemas
SaludSensores, diagnóstico y dispositivos biomédicos
CuánticaControl, lectura y comunicación de sistemas cuánticos
DefensaSensado, comunicaciones y sistemas avanzados
AeroespacialInstrumentación, navegación y comunicaciones
EnergíaMonitorización, sensores y redes inteligentes

El mercado de chips fotónicos presenta oportunidades, pero también desafíos. La fragmentación tecnológica, cadenas de suministro en desarrollo y la necesidad de estándares adecuados hacen que la inversión pública sea clave para reducir riesgos iniciales. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad para captar clientes, ejecutar procesos con estabilidad y conectar con la industria europea.

Valencia potencia su papel en el sector de semiconductores

La elección de Valencia no es casual. La Universitat Politècnica de València y su Centro de Tecnología Nanofotónica llevan años involucrados en investigación y transferencia en fotónica integrada. La región ha consolidado un ecosistema de empresas, centros tecnológicos, universidades y proyectos europeos relacionados con semiconductores, fotónica, comunicaciones y fabricación avanzada.

La posible ubicación definitiva en Paterna reforzará este entorno si el proyecto avanza según lo planificado. La primera fase se desarrollará en nuevas instalaciones con 1.240 m² de salas limpias, y el plan completo contempla 7.502 m², una escala ambiciosa para un proyecto español en este campo.

El empleo será un indicador clave. El Gobierno calcula 100 empleos directos altamente cualificados en la primera fase y más de 300 tras concluir la segunda, además del empleo indirecto y inducido. En el sector de semiconductores, estos perfiles requieren ingenieros de proceso, especialistas en fotónica, técnicos en salas limpias, personal de fabricación, expertos en encapsulado, test, control de calidad, automatización y gestión industrial.

La principal dificultad será atraer y retener talento en un mercado europeo cada vez más competitivo. Países como Alemania, Países Bajos, Francia, Bélgica, Italia e Irlanda también fortalecen capacidades vinculadas a los chips. Para que España convierta proyectos como Attypics en una realidad industrial, es necesaria formación especializada, estabilidad financiera y continuidad más allá de la inversión inicial.

PERTE Chip: del anuncio a la capacidad industrial

La inversión en el marco del PERTE Chip busca que España refuerce su presencia en la cadena de valor de los semiconductores. Este enfoque pretende ir más allá de la investigación, apoyando proyectos que trasladen innovación al mercado, puedan producir y tengan potencial de crecimiento en el tejido industrial.

La SETT desempeña un papel cada vez más destacado. Además de gestionar parte del PERTE Chip, administra instrumentos como Next Tech y Spain Audiovisual Hub. Su participación en Attypics refleja su estrategia de invertir en proyectos considerados estratégicos, compartiendo riesgos con inversores privados y promoviendo sectores donde el mercado por sí solo puede no aportar financiamiento suficiente en las etapas iniciales.

Este esquema es lógico en semiconductores, dadas las altas barreras de entrada que implican salas limpias, equipos, procesos y certificaciones, que requieren inversión previa antes de generar ingresos relevantes. Sin embargo, también exige rigor. La coinversión pública debe traducirse en capacidades tangibles, no solo en titulares. El mercado valorará si Attypics consigue clientes, procesos estables, escalabilidad, cumplir plazos y ofrecer productos con demanda.

El proyecto también se enmarca en el debate europeo sobre la segunda fase del Chips Act y el papel de la fotónica. Europa ha identificado esta tecnología como estratégica para comunicaciones, computación, cuántica y sensores, y trabaja en avanzar desde pilotos y centros de investigación dispersos hacia una red industrial con capacidad suficiente.

Una apuesta modesta, pero significativa para España

Los 24,5 millones de euros de inversión pública no cambiarán por sí solos la posición mundial en semiconductores. Estados Unidos y Asia continúan invirtiendo cantidades mucho mayores en fábricas, memoria, lógica, empaquetado avanzado y capacidades de IA. Sin embargo, para España, Attypics puede ser un elemento importante, especialmente en un nicho donde el país puede especializarse, en lugar de competir frontalmente con los grandes de la fabricación electrónica avanzada.

La fotónica integrada podría ser uno de esos ámbitos donde Europa mantiene conocimientos, startups y centros científicos competitivos. El riesgo reside en repetir patrones conocidos: buena ciencia y proyectos piloto, pero dificultades para escalar. La creación de Attypics busca precisamente abordar ese problema mediante una estructura privada, inversión pública y una vocación clara hacia la fabricación.

Su éxito no se medirá únicamente por la construcción de salas limpias o la cantidad de obleas procesadas. También por los circuitos entregados, clientes industriales, patentes, proyectos europeos, contratos, exportaciones y la capacidad para atraer empresas. Si logra constituirse en plataforma de fabricación para startups, pymes tecnológicas, centros de investigación y grandes compañías, su impacto puede superar la inversión inicial.

España necesita más proyectos de este tipo para que el PERTE Chip genere un impacto real en la industria. No todos serán grandes fábricas; algunos se enfocarán en materiales, fotónica, encapsulado, diseño, sensores o herramientas de test. La soberanía tecnológica se construye con una cadena de capacidades conectadas y no con una sola planta.

Attypics Photonics entra en esa estrategia. Cuenta con capital inicial, respaldo público, socio privado, origen universitario y tecnología con potencial de demanda. Ahora le corresponde demostrar que una infraestructura basada en la ciencia valenciana puede ser competitiva como proveedor industrial en el mercado europeo de chips fotónicos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Attypics Photonics?
Es una empresa valenciana de nueva creación, fundada en abril de 2026, surgida del entorno MICRONANOFABS-NTC de la Universitat Politècnica de València, especializada en chips fotónicos.

¿Cuánto invertirá el Gobierno?
La SETT destinará 24,5 millones de euros en una coinversión inicial de 50 millones de euros junto a Baladre Capital. Además, está prevista una segunda fase con 200 millones adicionales.

¿Dónde estarán las instalaciones?
La fase definitiva estará en Paterna, Valencia, con un proyecto de 7.502 m² de salas limpias. La primera fase prevé 1.240 m².

¿Por qué son importantes los chips fotónicos?
Porque permiten integrar funciones ópticas en chips, lo que puede mejorar significativamente las telecomunicaciones, la salud, la computación cuántica, la energía, la defensa, la aeroespacial y los sistemas de procesamiento más eficientes.

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