El consumo eléctrico asociado a las actividades relacionadas con infraestructura informática, procesamiento de datos y servicios de hosting experimenta un ritmo de crecimiento mucho más acelerado que la demanda eléctrica general en España. En julio de 2026, la categoría CNAE 63 registró un incremento interanual del 55,1 % en el Índice de Grandes Consumidores de Electricidad (IRE), tras varios meses en los que los avances fluctuaron entre el 40 % y el 77 %. Este dato confirma que los centros de datos comienzan a consolidarse como nuevos grandes consumidores de electricidad, aunque aún se mantienen lejos en volumen absoluto de sectores como la metalurgia.
Resumen rápido del consumo eléctrico de centros de datos en 30 segundos
- El CNAE 63, que comprende actividades de tratamiento de datos y hosting, creció un 55,1 % interanual en julio.
- En los últimos seis meses, ha mostrado incrementos mensuales entre el 40 % y el 77 %.
- Aún no se ubica entre los veinte sectores con mayor consumo eléctrico en cifras absolutas.
- España ha concedido más de 12 GW de capacidad de acceso a proyectos de centros de datos.
- El Gobierno busca exigir un 80 % de suministro renovable adicional con correlación horaria para estos proyectos.
Este dato se inscribe en una tendencia más amplia. La demanda eléctrica en España aumentó un 2,4 % interanual en agosto, tras descontar los efectos de temperatura y días laborables. En cifras brutas, alcanzó los 23.137 GWh, un 3,7 % superior a la del mismo mes del año pasado.
Entre enero y agosto de 2026, la demanda acumulada alcanzó los 175.858 GWh, un 2,8 % más que en el mismo periodo de 2025. La demanda ajustada creció un 1,7 %.
Aunque los centros de datos no explican esta tendencia por sí solos, están emergiendo como uno de los sectores de mayor crecimiento dentro de los grandes consumidores de electricidad.
Un crecimiento del 55 % partiendo de una base todavía pequeña
El dato más destacado del IRE es el del CNAE 63, que agrupa actividades de servicios de información, tratamiento de datos, hosting e infraestructuras relacionadas.
En julio, su consumo aumentó un 55,1 % respecto al mismo mes de 2025.
El índice IRE de grandes consumidores en conjunto creció un 4,2 % interanual en ese mes. La industria creció un 6,3 %, mientras que los servicios aumentaron un 0,8 %.
El CNAE 63 fue el sector que experimentó el mayor crecimiento porcentual, aunque no el que mayor contribución aportó en volumen absoluto a la demanda total. La metalurgia, con un consumo mucho mayor, contribuyó con alrededor de 2,1 puntos porcentuales a ese crecimiento, avanzando solo un 10,8 %. El CNAE 63 aportó aproximadamente seis décimas.
Esta diferencia es clave para interpretar correctamente los porcentajes.
| Indicador | Julio de 2026 |
|---|---|
| IRE grandes consumidores | +4,2 % |
| Industria | +6,3 % |
| Servicios | +0,8 % |
| CNAE 63 | +55,1 % |
| Metalurgia | +10,8 % |
| Aportación CNAE 63 al crecimiento | ~0,6 puntos |
| Aportación metalurgia | ~2,1 puntos |
Un incremento del 55 % no implica que los centros de datos consuman ya más electricidad que sectores electrointensivos como la metalurgia.
Significa que parten de una base menor y están creciendo rápidamente.
Héctor de Lama, director técnico de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), advierte precisamente sobre esta matización: los datos del IRE muestran variaciones relativas, pero el CNAE 63 todavía no figura entre los veinte sectores con mayor consumo absoluto en términos de electricidad.
No obstante, la tendencia, si se mantiene durante varios meses, comienza a dejar de parecer una anomalía puntual.
Desde hace seis meses, la categoría CNAE 63 registra aumentos mensuales que oscilan aproximadamente entre el 40 % y el 77 %.
Parte de ese crecimiento corresponde a centros de datos cuya construcción inició antes del auge actual de inversión asociado a la inteligencia artificial.
Por ello, gran parte de la capacidad prometida para 2025 y 2026 aún no se refleja plenamente en el consumo eléctrico actual.
España ya ha concedido más de 12 GW en capacidad de acceso
La verdadera dimensión del debate aparece al analizar las solicitudes y permisos de conexión.
El Ministerio para la Transición Ecológica indica que, desde finales de 2023, el gestor de la red de transporte ha otorgado más de 6 GW de capacidad de acceso a proyectos de centros de datos.
A esta cifra hay que sumar otros aproximadamente 6 GW concedidos en redes de distribución desde 2020.
En conjunto, la capacidad total supera los 12 GW.
Esto no implica que en breve España tendrá 12 GW en centros de datos operativos.
Un permiso de acceso no equivale a una instalación ya construida.
Entre la obtención de capacidad y la puesta en marcha pueden transcurrir años, y algunos proyectos nunca llegan a materializarse.
La diferencia entre capacidad solicitada, concedida, en fase de construcción y en operación es uno de los principales retos que busca abordar la nueva regulación.
| Etapa | Qué implica |
|---|---|
| Proyecto anunciado | Hay intención de inversión |
| Solicitud de acceso | El promotor pide potencia a la red |
| Capacidad concedida | Se tienen derechos de acceso | Construcción | El proyecto está en fase de ejecución |
| Operación | El centro consume electricidad de forma efectiva |
Las diferencias entre estas fases pueden ser sustanciales.
Según datos de BauWatch, de más de 10 GW de proyectos anunciados en España y Portugal, aproximadamente 1,2 GW están en proceso de construcción o ya construidos.
Esto ayuda a comprender parte de la aparente contradicción actual.
Los datos de consumo aún reflejan un sector relativamente pequeño, mientras que las solicitudes de conexión anticipan una demanda potencial mucho mayor.
El Gobierno busca que el 80 % del consumo tenga respaldo renovable cada hora
El incremento en las solicitudes ha llevado al Gobierno a preparar un Real Decreto específico para el sector de centros de datos.
El borrador establece obligaciones para instalaciones con una potencia de acceso igual o superior a 1 MW, así como requisitos adicionales de información para centros con al menos 500 kW de capacidad informática.
El aspecto más controvertido es el relacionado con las energías renovables.
Hasta que la participación renovable en el sistema eléctrico español supere el 90 %, los nuevos centros deberían cubrir al menos un 80 % de su demanda mediante generación renovable adicional.
No basta con comprar garantías de origen anuales.
La propuesta también contempla adicionalidad y correlación horaria.
La nueva generación renovable debe haber sido instalada en los 18 meses anteriores a la puesta en marcha del centro, y, en cada hora de funcionamiento, al menos el 80 % de la electricidad consumida debe proceder de energía renovable producida en esa misma hora.
La intención del Gobierno es evitar que la llegada de grandes demandas permanentes obligue al sistema a incrementar la generación mediante energías fósiles o a realizar inversiones enredes cuyos costes se trasladen a todos los consumidores.
El borrador también establece requisitos de eficiencia energética.
Hasta la implementación del nuevo sistema europeo de etiquetado previsto para agosto de 2027, se proponen valores máximos de PUE 1,15 y WUE 0,1 para eficiencia energética y uso del agua.
Por qué genera tanta oposición el requisito horario
La industria considera especialmente difícil cumplir con la correlación renovable hora a hora.
Un centro de datos mantiene una demanda relativamente estable las 24 horas.
En cambio, la producción solar desaparece por la noche y la energía eólica puede variar mucho entre horas o días.
Mantener una cobertura renovable del 80 % en cada hora obligaría a combinar diferentes tecnologías, almacenamiento, contratos de suministro y quizás una capacidad instalada muy superior al consumo medio del centro.
Esta es una de las principales críticas de las asociaciones eléctricas y del propio sector de centros de datos.
El Gobierno, por su parte, argumenta que esta exigencia evita que nuevos grandes consumidores aprovechen la generación renovable solo en horas puntuales y dependan de fuentes fósiles cuando ésta disminuye.
Las posiciones no son completamente incompatibles, pero sí enfrentadas.
La discusión se centra en principalmente en qué porcentaje exigir, qué flexibilidad ofrecer y cuánto tiempo de adaptación se permite.
El período de audiencia pública concluyó el 10/09/2026 y el Gobierno ha recibido numerosas alegaciones. Fuentes oficiales indican que hay margen para modificar algunos requisitos mientras se mantiene el objetivo de evitar que la nueva demanda eleve excesivamente los costes para otros consumidores.
Los 67.000 millones no son inversión ya comprometida
Uno de los argumentos más utilizados por el sector es la cifra de 67.000 millones de euros.
Es importante aclarar qué significa realmente esa cifra.
SpainDC estima que, hasta 2030, el sector podría movilizar unos 66.900 millones de euros en inversión directa e indirecta.
Además, la asociación prevé que la potencia instalada en centros de datos comerciales podría crecer desde 439 MW al cierre de 2025 hasta aproximadamente 2.537 MW en 2030.
No se trata de 67.000 millones de euros ya invertidos ni de contratos garantizados.
Es una previsión basada en hipótesis de mercado en desarrollo, elaborada por la propia organización.
Ahora, SpainDC advierte que la propuesta regulatoria podría poner en riesgo buena parte de esas inversiones y ha señalado que algunos requisitos son prácticamente inviables.
La organización incluso plantea que algunas empresas podrían reevaluar sus proyectos si el Real Decreto se aprueba sin cambios sustanciales. Sin embargo, esto no significa que haya cancelaciones automáticas de esa cifra; simplemente indica una posible reconsideración.
La diferencia es importante: una regulación puede influir en las expectativas de inversión sin que la totalidad de las cifras previstas desaparezca automáticamente.
España incrementa su producción de energía renovable
El debate también coincide con un aumento rápido en la generación renovable en el sistema eléctrico español.
En agosto de 2026, las tecnologías renovables suministraron 13.640 GWh, un 11 % más que en 2025, y representaron el 53,6 % del total de generación eléctrica del país.
Incluyendo la autoabastecimiento estimado, la participación renovable alcanzó el 55,1 %.
La energía solar fotovoltaica fue, por quinto mes consecutivo, la principal tecnología de generación, con un 29,2 % del total y 7.445 GWh producidos en agosto.
| Generación en agosto de 2026 | Cuota |
|---|---|
| Solar fotovoltaica | 29,2 % |
| Ciclo combinado | 20,7 % |
| Nuclear | 18,6 % |
| Eólica | 13,3 % |
| Hidráulica | 6,9 % |
| Renovables totales | 53,6 % |
Redeia calcula además que las instalaciones de autoconsumo generaron alrededor de 1.600 GWh en ese mes.
El sistema también integró 954 GWh mediante almacenamiento en baterías y bombeo hidráulico.
Estos datos explican por qué España resulta atractiva para los centros de datos: cuenta con abundantes recursos solares y eólicos y una producción renovable en aumento.
No obstante, también reflejan el núcleo del reto regulatorio.
El tener mucha energía renovable en promedio anual no equivale a disponer de ella de forma constante durante todo el día.
El papel de los centros de datos para absorber excedentes, pero con limitaciones
Una de las mayores oportunidades de los centros de datos es su potencial para incrementar la demanda eléctrica en momentos en que España comienza a desplegar rápidamente nueva generación renovable.
Durante horas específicas, especialmente con alta producción solar, existe una generación barata que a menudo no encuentra suficiente consumo.
Un nuevo consumidor industrial estable puede ayudar a aprovechar parte de esos excedentes.
El problema es que un centro de datos tradicional no está diseñado para actuar solo cuando sobra electricidad.
Los servidores funcionan casi continuamente.
Mientras algunas cargas de inteligencia artificial pueden desplazarse temporalmente o posponerse, otras funciones necesitan disponibilidad inmediata.
Por ello, el potencial de actuar como consumidor flexible depende en gran medida del tipo de tareas que ejecute cada centro.
Entrenamiento de modelos o ciertos procesos en lote podrían adaptarse mejor a la disponibilidad de energía, mientras que servicios en tiempo real y aplicaciones críticas ofrecen menos margen para ello.
Esta diversidad dificulta aplicar una política energética única para todos los centros de datos.
El consumo actual no es aún la principal preocupación
Los datos del IRE ofrecen la imagen más relevante del estado actual.
Aunque los centros de datos crecen de manera espectacular, su participación en el consumo total de electricidad en España sigue siendo reducida.
El verdadero desafío reside en la evolución futura.
España cuenta con más de 12 GW de capacidad de acceso concedida, tanto en transporte como en distribución, para este sector, frente a solo 439 MW de potencia informática instalada a finales de 2025 según SpainDC.
Aunque estas cifras no son directamente comparables, sí ilustran la magnitud del volumen de proyectos que aún podrían materializarse.
El crecimiento del 55,1 % del CNAE 63 no indica que los centros de datos estén poniendo en peligro el sistema eléctrico en la actualidad.
Pero sí muestra que la demanda que antes se plasmaba principalmente en solicitudes y anuncios ahora también empieza a medirse en los contadores.
La cuestión regulatoria ahora gira en torno a cuánto de ese crecimiento puede absorber la red, quién debe asumir los costes y cuáles son las condiciones para que no se trasladen a otros consumidores.
España tiene ventajas evidentes: abundancia en recursos renovables, buena conectividad internacional, disponibilidad de suelo y una infraestructura eléctrica consolidada.
Pero también tiene un límite físico evidente: la capacidad de la red no es infinita.
El debate ya no se centra solo en cuántos proyectos pueden atraer, sino en cuántos realmente podrán conectarse bajo condiciones que no pongan en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico general.
