De agentge Artificial Intelligence stelt het klassieke model van bedrijfssoftware ter discussie

El software empresarial ha estado creciendo durante años basándose en una idea sencilla: más usuarios, más licencias, más ingresos. Cada departamento utiliza sus propias herramientas, cada herramienta presenta su interfaz y cada interfaz requiere su forma de capturar tiempo, datos y presupuestos. CRM, ERP, recursos humanos, soporte, analítica, documentación, ventas, compras y finanzas han construido gran parte de su valor en torno a pantallas, flujos específicos y módulos complementarios.

La inteligencia artificial agéntica comienza a desafiar esa lógica. Según Gartner, hasta 234.000 millones de dólares en gasto en aplicaciones empresariales podrían estar expuestos al impacto de los agentes de IA para 2030. Esta cifra representa aproximadamente el 20 % del gasto empresarial en software SaaS, según la consultora. No implica que las empresas dejarán de usar aplicaciones, sino que podrían modificar la forma en que interactúan con ellas.

Este cambio se resume en un concepto que Gartner llama agentic arbitrage. Ocurre cuando un agente de IA realiza tareas entre varios sistemas, disminuyendo la necesidad del usuario de abrir cada aplicación y desplazando el valor desde la interfaz hacia el resultado final. En lugar de navegar por cinco herramientas, rellenar campos, copiar información y revisar paneles, el usuario solicita una acción y el agente coordina todo el proceso.

El SaaS no desaparece, pero pierde protagonismo en la interfaz

Durante años, la interfaz ha sido una pieza central en la competencia entre proveedores SaaS. Una aplicación más clara, rápida o fácil de usar podía justificar una migración. Los desarrolladores añadían dashboards, automatizaciones, alertas, asistentes y nuevas vistas para mantener al usuario dentro de su producto.

Con la IA agéntica, esa relación puede cambiar. Si un agente trabaja sobre el CRM, el ERP, el gestor documental y el correo sin que el usuario tenga que acceder directamente a cada sistema, la aplicación sigue siendo necesaria, pero su presencia se vuelve menos visible. El sistema mantiene datos, reglas, permisos y trazabilidad, pero la experiencia cotidiana se desplaza a una capa superior.

Gartner lo presenta como una metamorfosis del SaaS, no como una desaparición. La palabra “Saaspocalypse” puede sonar exagerada, pero sirve para reflejar la presión que muchos modelos de negocio basados en asientos, usuarios activos y adopción de interfaces sentirán. El software no se destruye; se reordena.

SaaS tradicionalSaaS con IA agéntica
El usuario trabaja dentro de cada aplicaciónEl agente opera entre aplicaciones
El valor se centra en pantallas y funcionesEl valor se mide por tareas completadas
El ingreso crece con usuarios y licenciasEl ingreso puede vincularse a uso, resultados o flujos
Cada proveedor protege su interfazLa capa agéntica coordina múltiples sistemas
El comprador evalúa módulos y panelesEl comprador exige retorno y eficiencia

La diferencia puede parecer sutil, pero afecta al núcleo del negocio. Si una empresa ya no necesita que todos los usuarios entren en una herramienta para que el trabajo avance, cobrar por usuario pierde parte de su fuerza. Si el agente ejecuta, resume, actualiza, compara y prepara decisiones, la interfaz deja de ser el centro del valor percibido.

Del software como herramienta a la infraestructura de software

La tesis de Gartner refleja una transición más amplia. El software empresarial está dejando de ser un lugar donde el empleado realiza tareas para convertirse en una infraestructura sobre la que actúan agentes inteligentes. Esa infraestructura seguirá siendo vital: tendrá que ofrecer APIs, permisos, eventos, historiales, reglas de negocio y datos confiables. Pero el usuario final interactuará cada vez menos directamente con la aplicación original.

Un ejemplo sencillo es en ventas. Hoy, un comercial puede revisar el CRM, consultar el correo, abrir una herramienta de reuniones, buscar documentos, actualizar una oportunidad y preparar una propuesta. Un agente podría automatizar gran parte de ese proceso: leer la transcripción de la llamada, detectar próximos pasos, actualizar campos, preparar un email, buscar material comercial y dejar una propuesta preliminar para revisión.

En soporte, un agente puede analizar tickets, consultar bases de conocimiento, revisar el historial del cliente, redactar respuestas y escalar solo los casos que requieren intervención humana. En finanzas, puede cruzar facturas, órdenes de compra y condiciones contractuales. En recursos humanos, puede responder consultas internas, preparar documentación y coordinar aprobaciones.

En todos estos casos, las aplicaciones siguen existiendo. Lo que cambia es quién las gestiona. El usuario deja de saltar entre interfaces y pasa a interactuar con la capa operativa del agente.

Los proveedores SaaS deberán centrarse en ofrecer resultados

El aviso de Gartner apunta directamente a los fabricantes de software. Añadir un copiloto en una esquina de la pantalla puede ser insuficiente si el producto no permite ejecutar procesos completos. La IA agéntica no solo responde preguntas sobre datos de una aplicación; debe actuar en el punto donde ocurre el trabajo.

Esto obligará a los proveedores a moverse desde un valor basado en interfaces hacia uno basado en resultados. Un cliente no pagará más solo porque la herramienta tenga “IA”. Querrá saber cuánto tiempo ahorra, qué errores reduce, qué procesos acelera, qué costes evita o qué ingresos genera.

La memoria institucional será clave en este cambio. Un agente útil no solo necesita acceso a datos, sino también comprender cómo trabaja la organización, qué excepciones son habituales, qué tono usan con los clientes, qué reglas internas se aplican, qué aprobaciones se requieren y qué decisiones se tomaron previamente. Esa capa de contexto será mucho más difícil de replicar que una funcionalidad aislada.

Para los grandes proveedores, el desafío será doble: proteger su posición en la cadena de valor y, al mismo tiempo, abrir sus sistemas para que los agentes interactúen con ellos. Si se cierran demasiado, los clientes buscarán alternativas más abiertas. Si abren sin estrategia clara, otra capa agéntica puede quedarse con la relación principal del usuario.

Nuevos actores en sistemas heredados

El cambio no solo representa una amenaza para los incumbentes. También crea oportunidades para nuevos competidores. Una startup no necesita construir un ERP completo para competir en ciertos procesos. Puede desarrollar una capa agéntica que opere sobre sistemas existentes y resuelva mejor una tarea específica.

Este tipo de empresas puede ofrecer resultados sin reemplazar toda la infraestructura del cliente. Conectándose al software ya desplegado, automatizan flujos transversales y capturan presupuesto que antes se destinaba a licencias adicionales, integraciones manuales o servicios profesionales.

Los integradores y consultores también tienen una oportunidad. Muchas organizaciones no podrán simplemente activar agentes y esperar resultados. Tendrán que rediseñar procesos, ajustar permisos, limpiar datos, definir métricas, establecer controles humanos y adaptar su arquitectura. La IA agéntica no funciona bien sobre procesos desordenados; solo lo acelera.

Por eso Gartner señala una oportunidad para proveedores de servicios y plataformas capaces de desarrollar flujos agénticos entre dominios. El valor no solo reside en la tecnología, sino en comprender y gestionar todo el proceso, y hacerlo medible.

La batalla por la capa de orquestación

El mercado tecnológico entra en una fase donde controlar la capa de ejecución puede ser más importante que dominar una aplicación específica. Quien gestione la petición del usuario, decida qué sistemas consultar, ejecute acciones y presente resultados tendrá una posición privilegiada.

Esa capa puede residir en un proveedor SaaS tradicional, en una plataforma transversal de agentes, en un integrador, en una suite de productividad o en una herramienta nativa de IA. La competencia será intensa porque el premio es grande: convertirse en el punto desde donde se orquesta el trabajo empresarial.

Para los clientes, esta transición presenta ventajas y riesgos. La ventaja es que reduce cambios de contexto, tareas manuales, y promueve mayor automatización, además de una relación más directa entre software y resultado. El riesgo radica en cuestiones de seguridad, trazabilidad, dependencia de una nueva capa, errores de ejecución, permisos excesivos y pérdida de control si el agente actúa sin supervisión adecuada.

Las empresas deben exigir explicabilidad operativa: qué acciones realizó el agente, qué datos consultó, qué cambios ejecutó, con qué permisos, y qué decisiones requieren aprobación humana. Sin esa trazabilidad, la IA agéntica puede convertirse en un sistema oscuro en sistemas críticos.

Impacto para compradores y CIO

Para los CIO, no se trata de abandonar el SaaS actual, sino de revisar cómo se consumirá en los próximos años. La cuestión no será solo qué herramienta tiene mejores funciones, sino cuál se integra mejor en flujos agénticos, ofrece APIs robustas, respeta permisos granulares y permite automatizaciones sin perder control.

La forma de negociar también cambiará. Si el valor se desplaza de la cantidad de usuarios a los resultados logrados, los modelos de precios deberán ajustarse. Habrá más discusiones sobre consumo, tareas realizadas, ahorro, automatizaciones, volumen de procesos e impactos medibles. Aunque el precio por usuario no desaparecerá de inmediato, coexistirá con fórmulas basadas en uso y valor.

Las áreas de negocio exigirán menos paneles y más respuestas operativas. Ya no será suficiente “ver” una incidencia, oportunidad o desviación presupuestaria: el sistema tendrá que proponer, ejecutar o preparar la siguiente acción.

La estimación de Gartner sirve como advertencia para todo el sector: los 234.000 millones de dólares en exposición no indican una destrucción inmediata, sino una reasignación de valor. El dinero seguirá entrando en software empresarial, pero puede desplazarse hacia quienes logren que la IA realice trabajo efectivo entre sistemas.

El SaaS seguirá vigente. Lo que está en juego es si continuará siendo la interfaz principal del trabajo o si eventualmente se convertirá en la base silenciosa sobre la que operan agentes inteligentes.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la IA agéntica en software empresarial?
Es el uso de agentes de IA capaces de planificar y ejecutar tareas entre diferentes sistemas empresariales, no solo responder preguntas dentro de una aplicación.

¿Qué significa “agentic arbitrage”?
Es el desplazamiento de valor que ocurre cuando un agente completa tareas entre varias aplicaciones, reduciendo la interacción con sus interfaces tradicionales.

¿El SaaS va a desaparecer?
No. Gartner habla de una transformación del mercado, no de una desaparición. Las aplicaciones seguirán siendo necesarias, pero su protagonismo en la interacción puede disminuir.

¿Por qué está en riesgo el modelo por usuario?
Porque si los agentes realizan tareas que antes hacían varios empleados en distintas herramientas, el número de usuarios activos deja de reflejar todo el valor generado.

¿Qué deberían hacer los proveedores SaaS?
Integrar capacidades agénticas en los puntos de ejecución, captar el contexto específico del cliente, abrirse a flujos entre sistemas y demostrar resultados medibles.

vía: gartner

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