La escasez de memoria flash NAND, en gran medida impulsada por el ciclo de inversión en torno a la Inteligencia Artificial (IA) y la presión sobre cadenas de suministro críticas, está redefiniendo el mercado de almacenamiento para centros de datos. El resultado es una divergencia de precios que hace solo unos años habría parecido extrema: los SSD de alta capacidad para uso empresarial se han encarecido mucho más rápidamente que los discos duros (HDD), reabriendo el debate sobre arquitecturas híbridas frente a implementaciones “todo flash”.
Un aumento de precio difícil de absorber en presupuestos “cerrados”
Según análisis publicado por Blocks & Files basándose en datos de VDURA, el precio de un SSD empresarial TLC de 30 TB habría pasado de 3.062 USD en T2 2025 a 10.931 USD en T1 2026, representando un incremento del 257 % en menos de un año. Durante el mismo periodo, el precio del HDD habría subido aproximadamente un 35 %. Con esta evolución, la diferencia de coste por capacidad entre SSD y HDD habría escalado desde 6,2 veces (T2 2025) hasta 16,4 veces (T1 2026).
Para responsables de infraestructura, el impacto práctico es inmediato: los presupuestos basados en cotizaciones de hace pocos meses quedan obsoletos, y los proyectos diseñados “todo SSD” se convierten, de repente, en ejercicios de contención y rediseño.
Vuelve el “tiering”: SSD para lo caliente, HDD para lo masivo
En este contexto, VDURA comparó el coste total de propiedad (TCO) a tres años entre una flota de servidores de almacenamiento híbrida (SSD + HDD) y una alternativa sólo SSD. El resultado, siempre según esa modelización, es contundente: 5,99 millones de USD frente a 25,20 millones de USD en tres años, es decir, el despliegue híbrido costaría aproximadamente una cuarta parte del equivalente “todo flash”.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro: con un diferencial de precio de dos dígitos, el diseño vuelve a girar en torno al “hot/warm/cold data”:
- SSD para caché, metadatos, índices, aceleración de lecturas y escrituras, y cargas sensibles a la latencia.
- HDD para capacidad, retención, conjuntos de datos masivos y almacenamiento “warm/cold” donde el coste por terabyte prevalece.
El giro no es “gratis”: los HDD también comienzan a tensionarse
Sin embargo, el regreso a arquitecturas híbridas llega con una advertencia: los HDD no son inmunes a la presión de la demanda. Tom’s Hardware destacaba recientemente que el auge de la IA está impulsando pedidos que pueden traducirse en plazos muy largos para discos empresariales, incluso de hasta dos años en ciertos segmentos.
Desde la perspectiva financiera, análisis como el de Barron’s (citando a Citi) indican un ciclo favorable para los fabricantes de HDD, ya que el crecimiento de datos impulsado por la IA mantiene alta la demanda de almacenamiento de gran capacidad durante años.
Implicaciones prácticas para empresas y centros de datos
En este escenario, el impacto trasciende “pagar más” o “comprar más HDD”. Lo que cambia es la planificación:
- Revisar modelos de capacidad y rendimiento: si el proyecto se justificaba por IOPS/latencia, será necesario separar requisitos “críticos” de requisitos “masivos”.
- Diseñar con objetivos de servicio (SLO) por capa: una cosa es la experiencia del usuario y otra los datos históricos almacenados.
- Garantizar plazos y compras: la combinación de SSD caros y HDD con largos tiempos de entrega hace que la logística sea parte integral del diseño.
- Reevaluar políticas de retención y copias: las políticas extensas de retención “todo flash” se vuelven más difíciles de justificar; vuelve a tener sentido la estrategia de almacenamiento escalonado.
¿Qué implica esto para el debate “todo SSD” en 2026?
El concepto de “todo flash” no desaparece, pero se limita a casos donde el rendimiento y la latencia justifican el coste (bases de datos ultra transaccionales, análisis en ventanas críticas, pipelines de datos específicos). Para el resto, especialmente en entornos con crecimiento exponencial de capacidad, la economía manda: híbrido como base, SSD en los casos en que aporte valor real.
Preguntas frecuentes
¿Por qué están subiendo tanto los SSD empresariales en comparación con los HDD?
Porque el mercado de NAND y la capacidad de fabricación de SSD empresariales están bajo presión, y el aumento de demanda —incluida la vinculada a la IA— impacta fuerte en los precios. Mientras tanto, los HDD también suben, pero a un ritmo menor, conservando una ventaja clara en coste por terabyte.
¿Tiene sentido un centro de datos “todo flash” con SSD 16 veces más caros que HDD?
Solo en cargas donde el rendimiento justifique la inversión adicional. En muchos escenarios, una arquitectura híbrida (SSD para caché/metadatos y HDD para almacenamiento de capacidad) ofrece una relación coste-rendimiento más estable ante diferencias de precio tan elevadas.
¿Qué riesgos implica pasar a HDD si “lo barato” se convierte en un cuello de botella?
El principal riesgo es el plazo de suministro y la disponibilidad de unidades empresariales, además de posibles subidas en el precio si la demanda continúa creciendo. También es necesario rediseñar las arquitecturas para no degradar la experiencia en capas sensibles a la latencia.
¿Hasta cuándo puede mantenerse esta situación de precios?
No hay una fecha definitiva, pero existen señales de que la presión podría persistir si la demanda sigue elevada. El análisis de VDURA/Blocks & Files sugiere que las tensiones podrían extenderse hasta 2027 y más allá.
vía: tomshardware
