La narrativa predominante en torno a la infraestructura para inteligencia artificial suele centrarse en GPUs, interconexiones y centros de datos. Sin embargo, un informe reciente de TrendForce pone de relieve un componente que, en silencio, está condicionando costes, rendimiento y planificación de capacidad: la memoria. Según sus proyecciones, la evolución de las arquitecturas de IA —cada vez más orientadas a inferencias sostenidas, voluminosos datos y acceso aleatorio— está impulsando al mercado combinado de DRAM y NAND flash hacia un máximo histórico en 2027, con ritmos de crecimiento que recuerdan a una “segunda ola” del auge de la IA, pero esta vez con la memoria como protagonista.
Un cambio de escala: del ciclo sectorial a la “infraestructura básica” de la IA
TrendForce describe una transformación estructural: a medida que aumenta el volumen de datos que es necesario consultar y mover, los sistemas de IA dependen cada vez más de DRAM de alto ancho de banda, gran capacidad y baja latencia para procesar parámetros de modelos, ejecutar inferencias prolongadas y mantener paralelismo en tareas. Paralelamente, la NAND flash pasa de ser un “almacenamiento” a convertirse en un elemento crítico para la transmisión rápida de datos en entornos de infraestructura, elevando su papel dentro de los stacks de IA y de los proveedores de servicios en la nube (CSP).
La lectura implícita es clara: si la IA está industrializando el cómputo, la memoria está impulsando la acceso a datos. Y cuando este acceso se convierte en el factor limitante, la presión migras a los precios y a la disponibilidad.
Las cifras que explican la fiebre: 2026 y 2027 como años clave
TrendForce proyecta que el mercado total de memoria (DRAM + NAND) alcanzará los 551.600 millones de dólares en 2026 y marcará un nuevo pico en 842.700 millones en 2027, lo que supondría un crecimiento interanual del 53% en 2027. La aceleración no sería lineal: la previsión para 2026 se basa en un fuerte repunte desde 2025 y en un contexto de demanda sostenida vinculada a la IA y a la infraestructura empresarial.
Para entender la distribución interna (y por qué DRAM tiene un peso mayor en la curva), estas son las cifras principales que maneja TrendForce en su escenario:
| Año | DRAM (mill. USD) | NAND (mill. USD) | Total (mill. USD) | Crecimiento YoY (total) |
|---|---|---|---|---|
| 2025 | 165.700 | 69.700 | 235.400 | 46% |
| 2026 (prev.) | 404.300 | 147.300 | 551.600 | 134% |
| 2027 (prev.) | 667.000 | 175.700 | 842.700 | 53% |
La perspectiva indica que el gran impulso de 2026 será, principalmente, una historia de DRAM, aunque la NAND también experimentará un aumento relevante, aunque con un ritmo menos explosivo en valor absoluto.
Precios en ascenso: cuando la capacidad no alcanza y la demanda no disminuye
El informe no se limita a la proyección de ingresos: también describe un entorno donde la oferta continúa siendo tensa y los proveedores mantienen su poder para fijar precios. En el caso de la DRAM, TrendForce destaca que, tradicionalmente, los incrementos trimestrales llegaban a aproximadamente el 35%, pero en el cuarto trimestre del año anterior se produjeron incrementos mucho mayores, del 53%–58%, impulsados por la demanda de DDR5.
Y lo que es más relevante para decisiones de compra y presupuestos: TrendForce anticipa que la presión persistiría en 2026. Su previsión indica que los precios podrían subir más del 60% en el primer trimestre, con algunos productos duplicándose, en un contexto en el que la demanda de memoria por parte de los CSP seguiría fuerte, pese a los niveles ya elevados.
Para la NAND flash, el patrón sería similar: TrendForce pronostica para el primer trimestre un aumento del 55%–60% trimestral, sugiriendo una tendencia alcista prolongada durante el año, impulsada por la necesidad de almacenamiento de alto rendimiento para cargas de trabajo de IA.
Por qué esta vez no solo se trata de “ciclo de precios”: el cambio en la arquitectura
TrendForce asocia este fenómeno a la evolución del uso de la propia IA. En etapas iniciales, mucho del gasto se destinaba al entrenamiento a gran escala; ahora, el mercado se desplaza hacia sistemas que combinan inferencia, memoria y toma de decisiones, lo que incrementa estructuralmente las exigencias en capacidad, ancho de banda y eficiencia en el acceso.
Este matiz es fundamental: cuando el cuello de botella pasa a ser el movimiento y acceso a los datos (y no solo el cómputo bruto), la demanda de memoria deja de ser un simple complemento del acelerador y empieza a consolidarse como un recurso estratégico.
Impacto práctico: presupuestos, TCO y estrategia de aprovisionamiento
En el plano operativo, el escenario de 2026–2027 tiene tres implicaciones directas para las organizaciones que despliegan IA (o que simplemente compiten por hardware en el mismo mercado):
- Presión en costes de la plataforma: si DRAM y NAND representan una parte mayor del coste adicional por cada servidor, el TCO de infraestructura puede aumentar incluso cuando el precio del cómputo por “unidad” mejora.
- Riesgo de disponibilidad: los ciclos de compra “just in time” se ven afectados cuando el mercado entra en modo asignación, y los contratos a medio plazo cobran mayor relevancia.
- Optimización obligatoria: el debate deja de ser “cuánto IA puedo incluir” y pasa a “cómo diseñar cargas de trabajo y gestión de datos para no gastar excesivamente en memoria”.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que la memoria sea “el cuello de botella” en la infraestructura de IA?
Que el rendimiento y los costes no dependen exclusivamente de las GPUs o CPUs: la disponibilidad y el precio de la DRAM y NAND pueden restringir la cantidad de capacidad desplegada y su coste, especialmente en tareas de inferencia y cargas con acceso intensivo a datos.
¿Qué parte del mercado crecería más según TrendForce: DRAM o NAND?
En valor absoluto, DRAM sería el principal motor del salto de 2026–2027, con una previsión de 404.300 millones en 2026 y 667.000 millones en 2027, frente a 147.300 y 175.700 millones en NAND, respectivamente.
¿Por qué TrendForce vincula el incremento de DRAM a DDR5?
Por la fuerte presión de demanda relacionada con DDR5, con subidas trimestrales del 53%–58% en el cuarto trimestre del año anterior, muy por encima de los incrementos históricos habituales.
¿Qué deberían vigilar las empresas en 2026 si se cumplen estos pronósticos?
Principalmente: presupuesto de memoria, estrategia de compras (contratos y planificación) y arquitectura de datos (para reducir accesos y duplicaciones). TrendForce prevé aumentos de precios muy agresivos en el inicio de 2026 tanto en DRAM como en NAND.
