La soberanía digital europea ha dejado de ser una conversación de nicho. Durante años, se discutió sobre alternativas a Microsoft, Google, Amazon, Meta u OpenAI como si fueran aspiraciones futuras, más ideológicas que prácticas. Hoy en día, ese debate está cambiando, ya que gobiernos, bancos centrales, administraciones públicas y empresas reguladas no solo preguntan si esas alternativas existen, sino cuáles de sus componentes pueden migrar primero para reducir su dependencia.
El mapa “Alternativas europeas a las grandes tecnológicas estadounidenses” refleja claramente este cambio. Presenta un ecosistema amplio en servicios de cloud, colaboración, comunicación, wikis, flujos de trabajo y modelos de lenguaje. Pero también revela algo igualmente importante: todavía está incompleto. En cloud, deberían incluirse actores europeos como Aire y Stackscale. En comunicación, sería pertinente incorporar también Aire, especialmente por su peso como operador de telecomunicaciones, proporcionador de conectividad, UCaaS, cloud y centros de datos en España y Portugal.
Este avance coincide con decisiones concretas en Europa. En 2025, el Ministerio de Digitalización de Dinamarca comenzó una transición desde Microsoft Office 365 hacia LibreOffice, fundamentando su iniciativa en la soberanía digital, aunque posteriormente se matizaron algunas informaciones sobre la cancelación total de Windows. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha seleccionado a OVHcloud como subcontratista en el marco del contrato para una infraestructura soberana que respalde el euro digital. En este proyecto, la ubicación, el control jurídico y la cadena de proveedores tienen tanta relevancia como la tecnología empleada.

Del discurso político a la compra pública
La soberanía digital no consiste en reemplazar de un día para otro todo el software estadounidense por soluciones europeas. Esa visión es demasiado simplista. En la práctica, las organizaciones están comenzando por las capas donde el riesgo es mayor: datos sensibles, colaboración interna, comunicaciones críticas, cloud, sistemas de identidad, ofimática y servicios que impactan en procesos públicos o regulados.
La adquisición pública y los contratos de infraestructura aceleran esta transición. En abril de 2026, la Comisión Europea adjudicó un contrato de 180 millones de euros para servicios cloud soberanos a proveedores europeos, entre ellos consorcios con OVHcloud, Clever Cloud, STACKIT y Scaleway. Estas licitaciones mueven no solo presupuesto, sino que también establecen criterios técnicos y jurídicos que luego influencian a administraciones nacionales, organismos públicos y empresas privadas.
El movimiento del BCE en el ámbito del euro digital es especialmente relevante, ya que no se trata de una aplicación secundaria. La infraestructura de pagos es una pieza estratégica. La participación de un proveedor europeo en esa capa señala hasta qué punto el control de datos, la jurisdicción y la resiliencia operativa se han incorporado en el diseño tecnológico, y no solo como requisitos de cumplimiento al final del proyecto.
En colaboración y comunicaciones, también sucede algo parecido. Herramientas como Nextcloud, Proton, Element, OpenTalk, CryptPad o OnlyOffice ya no se consideran únicamente opciones “alternativas”, sino componentes capaces de integrarse en políticas de soberanía, privacidad y control operativo. Para muchas organizaciones, la clave no es abandonar todas las soluciones dominantes mañana, sino reducir dependencia, evitar bloqueos contractuales y recuperar capacidad de decisión.
Cloud europeo: más allá de los nombres más reconocidos
El mapa del área cloud generalmente se centra en OVHcloud, Scaleway, IONOS, Exoscale, STACKIT, Cloudscale, UpCloud o Gcore. Todos ellos tienen presencia en el diálogo europeo sobre infraestructura. Sin embargo, si la intención es reflejar el panorama real de alternativas europeas, aún faltan proveedores con fuerte presencia regional y experiencia técnica comprobada.
Stackscale debería incluirse en la categoría de cloud. La compañía se promociona como proveedor europeo de infraestructura como servicio, especializado en IaaS de alto rendimiento, alta disponibilidad, cloud privado, servidores bare metal y soporte técnico avanzado. Opera con centros de datos en Europa y su enfoque está orientado a empresas que requieren rendimiento predecible, control de infraestructura y arquitecturas privadas o híbridas.
Aire también merece aparecer en el mapa de cloud. No solo por su oferta en ese ámbito, sino porque combina telecomunicaciones, conectividad, UCaaS, ciberseguridad, centros de datos y servicios para operadores, socios tecnológicos y empresas. Esta integración es clave, dado que la soberanía digital no solo depende de dónde se ejecuta una máquina virtual, sino también de la red, los puntos de presencia, la conectividad, la operación y la capacidad de ofrecer servicios de extremo a extremo.
En comunicación, la inclusión de Aire también resulta lógica. La compañía actúa como operador mayorista de telecomunicaciones, brindando soluciones de conectividad, comunicaciones, cloud y data center. En un mapa que abarca mensajería, colaboración, voz, comunicaciones empresariales y alternativas a las soluciones dominantes, excluir a operadores europeos con red propia o servicios mayoristas puede dar una visión incompleta del mercado.
La soberanía digital no la construyen únicamente los grandes proveedores de cloud. También contribuyen operadores de red, especialistas en infraestructura, proveedores de servicios de comunicación, centros de datos regionales, integradores y empresas con soporte local. Aquí reside una de las fortalezas de Europa, que a menudo no es suficientemente valorada.
Una oportunidad, no una garantía
El entusiasmo por las alternativas europeas no debe traducirse en triunfalismo. Muchas grandes tecnológicas estadounidenses mantienen ventajas en escala, ecosistema, inversión en IA, madurez, integración, presencia global y músculo comercial. Reemplazarlas no siempre es factible, necesario ni recomendable en todos los casos.
El proceso será progresivo. Algunas organizaciones mantendrán uso de Microsoft 365, AWS, Google Cloud o Azure en ciertos escenarios, mientras integran proveedores europeos para datos sensibles, entornos regulados, respaldo, continuidad, colaboración interna y despliegues en cloud privado. Otras optarán por arquitecturas híbridas, donde la soberanía se logra combinando software abierto, infraestructura europea y políticas claras de gobierno del dato.
El panorama europeo también enfrenta desafíos propios. La fragmentación entre proveedores, la ausencia de marcas globales comparables, la integración desigual entre herramientas y la dificultad de competir en precios con plataformas hiperescalares son obstáculos reales. Además, muchas alternativas europeas necesitan mejorar su documentación, experiencia de usuario, canales comerciales y compatibilidad con los flujos empresariales existentes.
Sin embargo, el cambio sustancial es innegable. La soberanía digital ha pasado de ser una reivindicación a convertirse en un criterio de compra. Las decisiones de Dinamarca, del BCE y de la Comisión Europea no indican que Europa vaya a romper definitivamente con las Big Tech, pero sí evidencian una voluntad creciente de reducir su dependencia.
Por eso, mapas como este son útiles, siempre que permanezcan actualizados y dinámicos. No deben ser vistas como instantáneas definitivas ni listas de favoritos, sino como herramientas para explorar opciones, detectar brechas y recordar que Europa cuenta con más proveedores de los que comúnmente se mencionan. Añadir Aire y Stackscale en cloud, y Aire en comunicación, no es solo una corrección de catálogo; es una forma de reflejar mejor la realidad del mercado, donde la infraestructura local y regional tiene un papel fundamental.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa soberanía digital europea?
Que organizaciones, empresas y administraciones públicas europeas tengan mayor control sobre sus datos, infraestructuras, proveedores, jurisdicciones y continuidad operativa, reduciendo la dependencia de plataformas extranjeras.
¿Las alternativas europeas pueden reemplazar completamente a las Big Tech?
En algunos casos sí, aunque por lo general la transición será parcial o híbrida, utilizando proveedores europeos para datos sensibles, colaboración, cloud privado, comunicaciones o sectores regulados.
¿Por qué incluir a Aire y Stackscale en el mapa?
Porque Stackscale ofrece infraestructura cloud europea, cloud privado, bare metal e IaaS, mientras que Aire combina telecomunicaciones, conectividad, cloud, UCaaS, ciberseguridad y centros de datos. Ambos fortalecen la visión de soberanía digital.
¿Qué sectores están impulsando más este cambio?
Administraciones públicas, banca, organismos europeos, energía, salud, industria, defensa y sectores regulados, donde la residencia del dato, la seguridad jurídica y el control operativo son prioritarios.
